El ser humano tiende por naturaleza a superarse a sí mismo. Es la lucha eterna de la evolución. Y lo más difícil de esta tarea es encontrar ideas originales que te permitan hacerlo, no importa el campo al que lo quieras aplicar... ya sea en el trabajo, en la moda o en las expresiones artísticas, uno siempre busca la forma más original de destacar y de conseguir triunfar en su terreno.
El arte urbano no iba a ser menos. Durante los últimos años nuevas técnicas se han ido introduciendo en esta disciplina artística, revolucionando las bases establecidas por la “vieja escuela” del graffiti, que no siempre ve con buenos ojos este tipo de avances.
Pues bien, una nueva técnica se suma a las plantillas, las pegatinas y los pinceles, para sacar de quicio a los puristas. Se trata del denominado “Reverse Graffiti”, o Graffiti Inverso, un estilo que no es nuevo, pero que ha generado una gran polémica, más allá de discusiones puramente artísticas.
El Graffiti Inverso consiste en limpiar la suciedad de los lugares públicos o privados, mediante el simple uso de agua, jabón y un trapo o un cepillo, para plasmar un mensaje, un tag o una obra sin dañar la superficie donde se realiza. Y ahí está el quid de la cuestión. Limpiar, aunque la limpieza sea selectiva, no es ilegal, y las autoridades se han encontrado con un problemón. Ya no pueden detener y condenar a nadie por limpiar una pared, una acera o un túnel.
Paul Curtis (también conocido como Moose) es un artista británico pionero en esta técnica. Miembro de la agencia de publicidad Symbollix, Curtis no sólo ha empleado el Graffiti Inverso para plasmar su arte, sino que empresas del calibre de Xbox, Smirnoff o el programa de televisión Gran Hermano (en su versión inglesa) le han confiado sus campañas de publicidad para que sitúe sus respectivos logos en lugares públicos de Inglaterra empleando agua y jabón.
Curtis no es el único en emplear esta técnica. Artistas como Scott Wade (este freak se dedica a pintar reproducciones de cuadros famosos y marcianadas varias en los cristales sucios de los coches que pasan cerca de su casa en Austin, Texas) o el colectivo artístico Ligature Laboratories, y su proyecto Infix, han adoptado el Graffiti Inverso para expresarse, llamando la atención del público y los medios, dada la originalidad de sus trabajos.
Pero hay que destacar sobre todo el trabajo del brasileño Alexandre Orion, también conocido como Ossario. En 2006 realizó una intervención en el túnel Max Feffer, que une Cidade Jardim y la Avenida Europa en la ciudad de Sao Paulo. Ossario realizó un mural de más de 160 metros repleto de calaveras humanas, ante los atónitos ojos de la policía y las autoridades de Tráfico, que no sabían qué hacer con el artista, ya que no estaba cometiendo ningún crimen, sólo limpiaba el hollín de los coches acumulado en las paredes. Lo único que pudieron hacer es limpiar el túnel a manguerazos, haciendo uso del único medio represor a su alcance, la censura. Censura a un artista que mediante una alegoría a la muerte denunciaba la excesiva contaminación de nuestras ciudades, y que ponía en evidencia la equivocada estrategia de las autoridades.
Deberían gastar menos dinero en limpiar y preocuparse más en no contaminar.
>> Algunos enlaces de interés:
>> Paul Curtis aka Moose - http://symbollix.com/main.html
>> Alexandre Orion aka Ossario - http://www.alexandreorion.com/ossario/
>> Paul Curtis - http://dirtycarart.com/
>> Ligature Laboratiores - http://www.ligaturelaboratories.net/
Hock..."No hay prisa", en Montana Shop & Gallery, calle Convento Jerusalén, número 34, de Valencia.
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